Reflexiones

Un año para…

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¿Eres de los que hacen balance del año que termina? ¿lista de objetivos para el nuevo? ¿repaso de lo mejor y peor? …

Independientemente de que la respuesta haya sido sí o no te propongo un juego: 5 minutos de regalo para ti en los que vas a tener que sudar un poco intentado recordar lo que el 2016 ha tenido para ti.

Porque es tontería vivir la vida sin ser consciente de que las vivido. ¿No te parece?

Cada final de año, por mi parte, ha sido siempre una constante el hacer una especie de memoria o resumen de lo que han supuesto esos 12 meses pasados y vividos y, generalmente, me suelo sorprender de todo lo que ha ocurrido, a pesar de la sensación de que el año ha pasado más rápido que nunca. 😉

Por eso, después de jugar, te invito a que recuerdes conmigo algunos de los finales de año que he compartido contigo en el blog.

Y ahora, sí, empezamos: ¿Qué ha tenido el 2016 para ti de…?

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Reflexiones

Tiritas para el corazón

 

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Estoy pensando en ir al médico. En ir al médico de cabecera aunque no me duela nada. Pero es que yo quiero creer en la medicina preventiva, en los médicos que preguntan antes de nada cómo respiras o si, realmente, respiras.

Estoy pensando en ir al médico y darle la lista de recetas para mis próximas visitas, cuando pida cita para estar en su consulta porque otra vez me oprime el pecho o me duele el lado izquierdo, no duermo bien o no hago carrera con mi asma y alergias.

Le voy a dar una lista con las cosas que me dan vida (aunque sea fin de semana y llueva). Una lista llena de #tiritas para el (mi) corazón (que no están, necesariamente, en orden de importancia): Continuar leyendo

Reflexiones

Ser agua

Cuando la primera semana de clase pedía a mis alumnos de bachiller que escribieran sobre sus miedos y terminaran dándole forma a una frase que les acompañara a lo largo de todo el curso y les ayudara a superar ese miedo que habían descrito, uno de ellos me dijo: ¡Ah, como lo que pondría en mi estado de whatsapp, ¿verdad?!.

Pues sí, el estado de whatsapp, si uno no se ha quedado en el “Hey there! I’m using WhatsApp” puede ser revelador de lo que la persona esconde, de su estado de ánimo, de lo que oye, lee, cree…

El hecho es que el mío, desde que empecé a usar la aplicación, es una frase de Bruce Lee que conocí hace años en un anuncio de BMW : Be water, my friend. Una frase que esconde, entiendo, el secreto de una vida feliz y que, en aquel momento, sentí que era lo que yo tenía que aprender para vivir mejor y, todavía hoy, da mucho sentido a lo que quiero hacer y ser.

De hecho, es un pensamiento que este verano ha cobrado más fuerza que nunca por la importancia que el agua ha tenido en nuestras vacaciones y, sobre todo, porque este verano también hemos empezado a meditar en familia y el agua (y su ruido) en forma de río, cascada, olas…nos ha ayudado más de una vez en nuestras “paradas mindfulness”.

Esto lo escribí en julio en uno de mis cuadernos:

Hoy es el día para convertirse en agua. Fluir con el ritmo que permite el río y mantenerse fiel al discurrir del cauce.

No nadar contra la corriente, ni evitar las rocas en el camino, no temer a las presas que obstruyen su flujo ni tampoco  tener miedo de las caídas inesperadas.

El agua no deja de fluir y vadea las rocas, las envuelve, las supera y además, poco a poco, las moldea, suaviza sus vértices.

Hoy he sido agua y me he grabado agua, me reconozco agua, para saberme agua cuando la tormenta estalle y los aguaceros me inunden.

Camino de Gavarnie

Y tú ¿eres/quieres ser agua también?

¡Feliz semana!

 

Reflexiones

Volver (otra vez)

Hay puertas a las que es imposible resistirse. #ateak #oporrak2016 #Lot #Martel

Puerta (y niña fisgando) en Martel (Lot, Francia)

Meto la llave con cuidado, que no me oigan. Y voy dándole vueltas tan despacio como si el más mínimo movimiento en falso detonara una bomba de chirridos y sustos confundidos en despertar.

Me descalzo y atravieso el umbral con los zapatos en la mano; cautelosa, insegura, temerosa de encontrar entre el polvo y las telarañas alguna que ya fuera mía.

Pero apenas acierto con el interruptor de la luz, una radio empieza a sonar y llegan ecos de noches pasadas en vela y amaneceres de sonrisas de oreja a oreja y dolor de cabeza.

Me siento a ratos un ladrón, a ratos la protagonista de una peli francesa, y poco a poco voy recorriendo los huecos y esquinas de tus recuerdos y encuentro notas de amor escondidas en los dobladillos de las faldas.

Con un puñado de excusas en la recámara y la confianza de que esta casa es mi hogar, desempolvo los sofás y extiendo las nuevas velas, porque estamos de estreno, aunque cada día que pase estemos más viejos.

Ahora ya puedo decirlo: estoy feliz, vuelvo a casa y eso hay que celebrarlo.

Nerea

Vuelvo al balcón, con la duda de si hay alguien que se quiera subir a él. Me encantará saber de ti ¿me dejas un comentario?

No sé si has visto los últimos post que dediqué a mis vacaciones en Cerdeña, a dar las gracias o a explicar 5 pequeñas cosas que hago por el medio ambiente.  Pero si no quieres perderte ninguno de los próximos post de Kalekantoia, te animo a suscribirte ¡te prometo que no seré pesada!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viajes

10 pistas para viajar a Cerdeña

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Hace unas pocas semanas te contaba aquí cómo fueron nuestras vacaciones en Cerdeña el año pasado. Ahora, vengo con la segunda parte en la que, rápidamente, te cuento 10 cosas que tienes que tener en cuentas si alguna vez piensas viajar a la isla.

1. Las fotos de los folletos turísticos no están hechas en agosto, eso seguro. El agua color turquesa, el buen tiempo,…eso sí, pero no esperes disfrutar de ninguna playa en solitario, sobre todo, en Costa Esmeralda.

2. La mejor forma de conocer Cerdeña es en barco. Si los ricos lo hacen será por algo ¿no?. Además, a nosotros la isla no nos pareció que fuera para tanto, así que igual el secreto está en conocerla en velero o, ya puestos, en uno de los innumerables yates que se podían ver desde el mirador de Costa Esmeralda.

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3. Después del barco, el coche es el medio de transporte más imprescindible en la isla. Olvídate de la bicicleta si lo tuyo no es circular por carretera y es que allí no hay carril bici ni nada parecido y la mayoría de las playas están fuera de los núcleos urbanos.

4. Y si vas con el coche, prepárate, porque la carretera de la Costa Esmeralda es estrecha, con curvas y una línea continua que los oriundos se saltan incluso en curvas con poco visibilidad. De verdad, esa zona de la isla era de infarto, aunque por otras zonas no tuvimos esa sensación.

5. En todos los restaurantes se paga el cubierto, que en 2015 venían a ser entre 1’5 y 3 euros por persona y que, al principio, asusta un poco, aunque con el tiempo aprendes a distinguir los sitios con precio de cubierto más bajo.

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6. El idioma originario de la isla es el sardo, pero en todos los sitios se oye y se habla el italiano y, probablemente, no vayas a tener problemas para comunicarte en inglés, incluso en castellano, en ninguna parte de la isla

7. Ortifrutti. Estos carteles que vas a encontrar por muchos de los caminos de Cerdeña señalan granjas en las que comprar productos naturales (frutas, verduras) que los mismos agricultores cultivan y comercializan. ¿Te imaginas el sabor de los melones, tomates, berenjenas,…?

8. Agriturismi. Te lo contaba en el post anterior dedicado a Cerdeña que puedes leer, si no lo has hecho arriba, aquí. En estos alojamientos o restaurantes rurales ofrecen menús degustación por precios que rondan los 30 euros en los que puedes probar todos los platos típicos de la isla. Seguro que con hambre no te quedas.

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9. Algunos de los productos típicos de Cerdeña son el pan sardo conocido como curasau, el pecorino sardo (el queso típico de la isla), la bottarga, que es el caviar de la isla, hecho con huevas de mujol, y,como pasta, los  malloreddus.

10. No vayas con pretensiones. No te imagines unas vacaciones idílicas en el paraíso porque tal vez no encuentres lo que tantas revistas nos han hecho imaginar sobre esta isla. Y si vas y piensas que me equivoco ¡cuéntamelo! Tal vez merezca darle una segunda oportunidad.