Reflexiones

Escala de grises

Hubo un julio más gris que este; mucho más gris. Entonces no hubo un día en el que no encendiera la luz de la cocina al mediodía o no pusiera un plástico encima de la ropa que colgaba en el patio.

Hubo un julio en el que las calles que pisé fueron siempre las mismas y en el que todos mis caminos terminaban al pie de una cama de hospital.

Desde entonces, no hay julio en el que no cree mi propio registro meteorológico y en el que no compare los tonos de grises de uno y otros. No hay julio en el que el estómago no me estrangule desde dentro y me recuerde que no son las vacaciones o el cambio de ritmo, ni siquiera el mal tiempo, el que me empacha de ganas de llorar e impotencia.

Ando coja por la vida, y los julios grises me hacen todavía más pequeña.

 

Foto: Dog’s Bay. Roundstone. Connemara. Irlanda. 2017.

 

 

 

Música, Reflexiones

Tiempo de sequía

Antes de que el calor y la falta de lluvias de este último año conviertan este título en algo serio de lo que preocuparse, me explico:

Es tiempo de sequía cuando una siente que se marchita, que se preocupa por aquello que sólo existe en su cabeza o que, por cierto que sea, no debiera ocupar ni un sólo segundo de su vida.

Así que, en tiempo de sequía, hay que echar mano de las reservas y, por eso, hoy vengo con algo que guardo desde septiembre y que, por mil razones (como siempre, articuladas en torno al miedo), no he compartido hasta ahora. Continuar leyendo

Reflexiones

Un año para…

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¿Eres de los que hacen balance del año que termina? ¿lista de objetivos para el nuevo? ¿repaso de lo mejor y peor? …

Independientemente de que la respuesta haya sido sí o no te propongo un juego: 5 minutos de regalo para ti en los que vas a tener que sudar un poco intentado recordar lo que el 2016 ha tenido para ti.

Porque es tontería vivir la vida sin ser consciente de que las vivido. ¿No te parece?

Cada final de año, por mi parte, ha sido siempre una constante el hacer una especie de memoria o resumen de lo que han supuesto esos 12 meses pasados y vividos y, generalmente, me suelo sorprender de todo lo que ha ocurrido, a pesar de la sensación de que el año ha pasado más rápido que nunca. 😉

Por eso, después de jugar, te invito a que recuerdes conmigo algunos de los finales de año que he compartido contigo en el blog.

Y ahora, sí, empezamos: ¿Qué ha tenido el 2016 para ti de…?

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Reflexiones

Tiritas para el corazón

 

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Estoy pensando en ir al médico. En ir al médico de cabecera aunque no me duela nada. Pero es que yo quiero creer en la medicina preventiva, en los médicos que preguntan antes de nada cómo respiras o si, realmente, respiras.

Estoy pensando en ir al médico y darle la lista de recetas para mis próximas visitas, cuando pida cita para estar en su consulta porque otra vez me oprime el pecho o me duele el lado izquierdo, no duermo bien o no hago carrera con mi asma y alergias.

Le voy a dar una lista con las cosas que me dan vida (aunque sea fin de semana y llueva). Una lista llena de #tiritas para el (mi) corazón (que no están, necesariamente, en orden de importancia): Continuar leyendo

Reflexiones

Ser agua

Cuando la primera semana de clase pedía a mis alumnos de bachiller que escribieran sobre sus miedos y terminaran dándole forma a una frase que les acompañara a lo largo de todo el curso y les ayudara a superar ese miedo que habían descrito, uno de ellos me dijo: ¡Ah, como lo que pondría en mi estado de whatsapp, ¿verdad?!.

Pues sí, el estado de whatsapp, si uno no se ha quedado en el “Hey there! I’m using WhatsApp” puede ser revelador de lo que la persona esconde, de su estado de ánimo, de lo que oye, lee, cree…

El hecho es que el mío, desde que empecé a usar la aplicación, es una frase de Bruce Lee que conocí hace años en un anuncio de BMW : Be water, my friend. Una frase que esconde, entiendo, el secreto de una vida feliz y que, en aquel momento, sentí que era lo que yo tenía que aprender para vivir mejor y, todavía hoy, da mucho sentido a lo que quiero hacer y ser.

De hecho, es un pensamiento que este verano ha cobrado más fuerza que nunca por la importancia que el agua ha tenido en nuestras vacaciones y, sobre todo, porque este verano también hemos empezado a meditar en familia y el agua (y su ruido) en forma de río, cascada, olas…nos ha ayudado más de una vez en nuestras “paradas mindfulness”.

Esto lo escribí en julio en uno de mis cuadernos:

Hoy es el día para convertirse en agua. Fluir con el ritmo que permite el río y mantenerse fiel al discurrir del cauce.

No nadar contra la corriente, ni evitar las rocas en el camino, no temer a las presas que obstruyen su flujo ni tampoco  tener miedo de las caídas inesperadas.

El agua no deja de fluir y vadea las rocas, las envuelve, las supera y además, poco a poco, las moldea, suaviza sus vértices.

Hoy he sido agua y me he grabado agua, me reconozco agua, para saberme agua cuando la tormenta estalle y los aguaceros me inunden.

Camino de Gavarnie

Y tú ¿eres/quieres ser agua también?

¡Feliz semana!