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Próximo destino: Francia

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No es la primera vez que os cuento que Francia es un país que me gusta mucho. Tengo la suerte de tenerlo cerca y el hecho de haber pasado mi año Erasmus allí hace que, cada vez que voy, disfrute de las maravillas que tiene el país.

Nosotros siempre que vamos lo decimos: los franceses son los reyes del turismo. Y es que saben explotar cualquier vestigio o monumento histórico y montar en torno a él todo un complejo turístico lleno de encanto y comodidades.

Y es que, más allá de París (la inigualable), Francia cuenta con regiones maravillosas en las que disfrutar de su enorme patrimonio histórico y su gastronomía, principalmente.

En fin, que si todavía no has hecho planes para tus vacaciones de Semana Santa o si estás pensando ya en organizar las de verano, te invito a que leas estas razones por las que Francia bien vale una visita.

  1. Los croissants. Bueno, y el pan, los pain au chocolat (napolitanas de chocolate)….  Hace poco leí a Pedro Subijana el por qué a este lado de los Pirineos no saben igual: ¡la mantequilla!. Y siendo algo tan obvio, ¿por qué aquí se han empeñado durante tantos años en ignorarlo? En serio, solo por probarlos, merece la pena pasar la frontera una vez al año.
  2. Las cosas bonitas. Antes, mucho antes de que llegaran aquí, en Francia existían ya las tiendas de cosas bonitas. Y todavía hoy, las tiendas de postales, por ejemplo, siguen siendo, con diferencia, infinitamente más espectaculares de las que yo haya conocido en ningún otro sitio.
  3. Los piques-niques. Sí, ellos lo escriben así, aunque lo pronuncian igual que nosotros. Lo bueno es que les encantan y lo hacen sin complejos en jardines, riveras de los ríos, puentes, parques,… Algo de queso, paté, unos cherries, una botella de vino y ¡creerás que ya eres francés!
  4. El champán. Si eres Lucía Be o sigues sus mandamientos Francia te encantará por muchas cosas, pero por ésta especialmente. Allí cualquier ocasión es buena para abrir una botella de champán. Eso sí, antes de cenar o comer, nada de dejarlo para el postre cuando una ya no puede degustarlo ni sentirse fantásticamente chic.
  5. Los mercados. Los mercados franceses son uno de los mayores tesoros que tiene el país. Tanto los cubiertos como los descubiertos (generalmente están en el mismo lugar) mantienen el encanto de lo de siempre y en ellos puedes encontrar infinidad de productos frescos, entre los que yo destacaría los locales: los quesos, los patés o la variedad de quiches y tartas saladas, por ejemplo.

Y a las razones más “estéticas” se les unen otras mucho más prácticas, las que realmente hacen que sea un país ideal para viajar.

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  1. No está lejos. Vale que a este efecto no es lo mismo vivir en Euskadi que en otras regiones españolas, pero de cualquier manera el viaje se puede preparar en diferentes etapas y disfrutar del camino evitando la insostenible factura climática de los aviones. Como referencia, se puede llegar desde Madrid a ciudades como Burdeos o Toulouse en menos de 8 horas, menos de las que hay que hacer para atravesar la península de norte a sur.
  2. No es caro. A no ser que se quiera hacer turismo gastronómico de estrellas Michelin, en Francia se puede comer barato. Una de mis debilidades del “fast food” francés fuera de París son los “americaines”, un bocadillo de hamburguesa con patatas fritas (4 euros, más o menos) que comíamos en Montpellier y, hoy en día, nos encanta comer en la playa de Biarritz, sentados junto al Casino o el Hôtel du Palais (cosa de pobres, qué se le va a hacer).
  3. Alojamiento. Hay muchísimos apartamentos, residencias de vacaciones y campings impresionantes preparadísimos para, por ejemplo, familias con niños. Estos últimos suelen estar dotados con bungalows de todo tipo, nuevos, bien equipados y tanto en estos campings como en las residencias organizan actividades para familias en periodo vacacional. Eso sí, en verano suelen ser caros, aunque, en el tema camping, también existe la posibilidad de los campings municipales que son realmente económicos.
  4. Las áreas de servicio. Y es que no es lo mismo hacer una parada técnica en una gasolinera de mala muerte o en un área en el que tienes cafetería, máquinas de bebidas calientes, supermercado, área de picnic,… Dicho así, tal vez no parece nada diferente a lo que podemos encontrar por aquí, pero creedme, hay muchas diferencias. Y para los que se animen al road trip del primer punto, éstas van a ser un valor añadido.
  5. El idioma. Y, aunque esta sea una de las razones por las que mucha gente decide no ir a Francia, la verdad es que para mí es uno de sus encantos inigualables. ¿Que no te van a entender? ¿Que no te van a hacer caso? Francamente, en pleno siglo XXI hay muchos franceses que han estudiado español como segunda lengua y que la prefieren al inglés; seguro que les hace ilusión practicar un rato. Y si no, ¿qué mejor ocasión para empezar a aprender?

¿Qué te parece? Realmente creo que Francia bien vale una visita, pero por si con todas estas ideas todavía no te he convencido, en próximas entregas te iré hablando de algunos de mis destinos favoritos.

À bientôt!!

 

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4 Comentarios

  • Responder Aroa 14 marzo, 2016 en 11:34

    Totalmente de acuerdo! Yo lo tengo muy cerquita, estudié también en Francia y nos encanta cruzar la frontera. Tiene pueblos preciosos y desde luego que merece la pena la visita.
    Un abrazo y buen comienzo de semana!

    • Responder nereakalekantoia 14 marzo, 2016 en 11:34

      ¡A que sí, Aroa! Seguro que también os pasa: ¡nos encanta ir a sus supermercados! Tan cerca, pero tan diferentes. Un fuerte abrazo y ¡buena semana a ti también! (Yo, para dar ejemplo, me marcho mañana a Estrasburgo, ;-))

  • Responder Vacaciones en Cerdeña – Kale Kantoia 25 mayo, 2016 en 11:34

    […] un próximo post te contaré 10 cosas que debes saber si vas de vacaciones a Cerdeña y aquí puedes leer las razones por las que viajar a Francia siempre me parece una buena […]

  • Responder Tiritas para el corazón – Kale Kantoia 9 octubre, 2016 en 11:34

    […] Sólo estar allí, pasear por l’ile de Saint Louis, le Marais o el Canal de Saint Martin. Ya sabes que me pirra Francia. Pero si no es París, que me den Londres, Roma,… ¡en un fin de semana vuelvo como […]

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